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Lo que no daría por el próximo Manny Sanguillén

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Baltimore Orioles v Pittsburgh Pirates Photo by Jared Wickerham/Getty Images

A pesar de que no se sabe cuando volverá el béisbol (ni la vida en general) a la normalidad, todavía hay mucho en qué pensar por lo que respecta al deporte, ya sea en el futuro a largo / corto plazo, en el pasado o en cualquier punto intermedio entre estos.

Personalmente tiendo a inclinarme hacia el pasado, en parte porque mis compañeros de Bucs Dugout hacen un buen trabajo al destacar los prospectos que se preparan para abrirse camino a través del sistema, pero también en parte debido a la edad que tengo.

Un destacado ex miembro de los Piratas, celebró su 76 cumpleaños durante el pasado fin de semana, el sábado para ser precisos, hecho que me hizo pensar cuán buen jugador era.

Y lo subestimado que está.

Algunas veces, según pasan los días y años, nos olvidamos de cuan buen jugador fue Manny Sanguillén para los Pirates. No estoy diciendo que él haya sido olvidado. Contrariamente, el panameño es amado por los fanáticos de los Pirates en todas partes. Pero realmente me pregunto si es su bondad y su sonrisa constante, así como su puesto de barbacoa en el PNC Park, lo que atrae realmente a los fanáticos. ¿A caso se conoce lo talentoso que era?

Si Sanguillén no es el mejor cátcher de la historia de los Pittsburgh Pirates, no debe de estar por debajo de la 2ª posición, justo detrás de Jason Kendall. Sin embargo, se podría argumentar que Manny es el número 1.

Los números en bruto, podrían darle la ventaja a Kendal, quien durante una carrera de 15 años en las Grandes Ligas, consiguió un promedio de bateo de .288, 744 RBIs y un OPS de .744 para acompañar a un WAR total de toda su carrera de 41,7, siempre según Baseball Reference. Kendall vistió la camiseta de los Pirates durante los nueve primeros años de su carrera y terminó con un promedio de bateo de .306 y un OPS de .805. Números de calidad, seguro. Especialmente considerando que sufrió una horrible lesión de tobillo en su cuarta temporada, por lo que no se sabe hasta donde habría llegado si hubiera evitado esa lesión.

Sin embargo, Sanguillén no estaba muy lejos. Durante su carrera de 13 años, 12 de los cuales fueron con Pittsburgh, el panameño compiló un OPS de .724 con un porcentaje de slugging de .398 (20 puntos por encima de Kendall). Bateó por encima de .300 en hasta cuatro ocasiones y dos veces más, al menos, por encima de .290. De hecho, nunca bateó por debajo de .282 en su primera estancia con los Pirates, la cual duró desde 1969 hasta 1976. Nuevamente según Baseball Reference, en toda su carrera, registró un WAR total de 27,6.

Sanguillén raramente conseguía bases por bolas, pues en sus primeras seis temporadas, nunca consiguió más de 21 boletos en una temporada.

En 1975, sin embargo, obtuvo 48 bases por bolas, un año en el que bateó por .328 con un OPS de .842, el más alto de sucarrera. Además, tampoco se ponchó mucho, pues en más de 5.000 turnos al bate, Sanguillén abanicó solamente en 331 ocasiones para strikeout.

Manny Sanguillén, además, también agregó valor cuando su bate estaba en el estante. Pues tuvo efectividad eliminando el 39% de los corredores que trataron de robar base, 10 puntos porcentuales por encima de Kendall, y además fue alabado por su presencia detrás del plato.

Desde joven, veía con asombro como Sanguillén podía ponerse de cuclillas detrás del plato. Sacaba su pierna derecha e incluso podía tocar el suelo con su parte trasera, aunque a pesar de ello, de alguna forma conseguía soltar la pelota en un instante y lanzar un tiro de calidad a la segunda base, aparentemente siempre que lo deseaba. En pocas palabras, verle jugar era divertido, per más que eso, era incluso impresionante.

Admito que soy ligeramente parcial a favor de “Sangy”. Pude observar su carrera al completo y, además, su primera temporada en Pittsburgh coincidió con el inicio de mi adolescencia. Sanguillén formó parte de una ola de jóvenes jugadores, los cuales incluye a Al Oliver y Richie Hebner, entre otros, que ayudaron a hacer de los Pirates uno de los equipos más fuertes en todo el mundo del béisbol durante la década de los setenta.

Manny fue una parte vital de aquel equipo campeón de las Series Mundiales de 1971, y aunque solo fue un jugador a tiempo parcial en el equipo campeón de 1979, jugó un papel determinante en la segunda victoria frente a Baltimore, conduciendo al triunfo con una carrera ganadora en aquel Game 2.

Eso tampoco fue casualidad. Durante la postemporada que firmaron los Pirates en 1971, en la cual incluye una victoria en las NLCS contra los Giants, y la batalla de siete partidos ante los Baltimore Orioles en las World Series, Sanguillén dejó un 15 de 44, mientras que la temporada siguiente, la cual finalizó con un wild pitch de Bob Moose ante un indefenso Sanguillén en el juego decisivo de las NLCS contra los Reds, se firmo 5 de 16 con un HR y 2 RBI.

Kendall, mientras tanto, lució la casaca de los Pirates mientras yo vivía a 3.000 millas de distancia, por lo que no pude seguir su carrera tan de cerca como la de Sanguillén. Durante el tiempo que pasó en el equipo, desde 1996 hasta 2004, Kendall nunca tuvo la oportunidad de mostrar lo que podía hacer cuando las lucen deslumbran más, ya que los Pirates nunca terminaron por encima de .500 y, de hecho, nunca ganaron más de 79 juegos en una temporada.

Obviamente, Kendall no tenía la culpa, y por ello fue reconocido por sus actuaciones individuales, siendo elegido en el equipo All-Star en 3 ocasiones.

Ambos, Sanguillén y Kendall, tuvieron la desgracia de jugar en la Liga Nacional mientras que un futuro miembro del Hall of Fame compartía posición con ellos. Mike Piazza ocupó el rol inicial de cátcher en los equipos All-Star en la época en que Kendall jugó en Pittsburgh. Al mismo tiempo, mientras Sanguillén jugaba para los Pirates, coincidió de igual forma en la mejor época de Johnny Bench. Piazza ocupa un lugar destacado en la lista de catchers de todos los tiempos, tal vez entre los cinco primeros, pero Bench ocupa un lugar todavía más altos, al menos bajo mi punto de vista.

Se podría argumentar tanto que Sanguillén como Kendall son los mejores receptores en lahistoria de los Pirates. Todo lo que se, es que, con el debido respeto a Jacob Stallings y Luke Maille, cualquiera de esas antiguas estrellas representaría una mejora importante sobre los planes establecidos por los Pirates respecto al inicio de la campaña 2020. A medida que Ben Cherington y su equipo comienzan a sentar las bases para la próxima etapa de la franquicia, les corresponde mantener los ojos bien abiertos para detectar al próximo Manny Sanguillén, o incluso, alguien quien simplemente se le asemeje.

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What I wouldn’t give for the next Manny Sanguillén

Although it is not known when baseball (or life in general) will return to normal, there is still a lot to think about when it comes to sports, whether in the long / short term future, the past or at any intermediate point between these.

I personally tend to lean back, partly because my fellow Bucs Dugout do a good job of highlighting prospects preparing to make their way through the system, but also partly because of how old I am.

A prominent former member of the Pirates celebrated his 76th birthday this past weekend, Saturday to be precise, which made me think how good a player he was.

And how underrated he is.

Sometimes, as days and years go by, we forget how good a player Manny Sanguillén was for the Pirates. I am not saying that he has been forgotten. Contrary, the Panamanian is loved by Pirates fans everywhere. But I really wonder if it’s his kindness and constant smile, as well as his barbecue stand at PNC Park, that really attracts fans. Is it known how talented he was?

If Sanguillén is not the best catcher in the history of the Pittsburgh Pirates, he should not be below 2nd place, just behind Jason Kendall. However, it could be argued that Manny is number 1.

The raw numbers could give Kendal the advantage, who during a 15-year career in the Major Leagues, had a .288 batting average, 744 RBIs and a .744 OPS to accompany a total WAR of all his 41.7 race, always according to Baseball Reference. Kendall wore the Pirates jersey for the first nine years of his career and finished with a .306 batting average and a .805 OPS. Quality numbers, for sure. Especially considering that he suffered a horrible ankle injury in his fourth season, so it is unknown how far he would have gone had he avoided that injury.

However, Sanguillén was not far away. During his 13-year career, 12 of which were with Pittsburgh, the Panamanian compiled an OPS of .724 with a slugging percentage of .398 (20 points above Kendall). He hit above .300 on up to four occasions and twice more, at least, above .290. In fact, he never hit below .282 on his first stint with the Pirates, which lasted from 1969 to 1976. Again according to Baseball Reference, throughout his career, he had a total WAR of 27.6.

Sanguillén rarely walked, since in his first six seasons, he never got more than 21 tickets in a season.

In 1975, however, he had 48 walks, a year in which he hit .328 with an OPS of .842, the highest in his career. In addition, he did not strike out much, since in more than 5,000 at-bats, Sanguillén fanned only 331 times for a strikeout.

Manny Sanguillén also added value when his bat was on the shelf. Well, he had an effectiveness eliminating 39% of the runners who tried to steal base, 10 percentage points above Kendall, and was also praised for his presence behind the plate.

From a young age, he watched in amazement how Sanguillén could squat behind the plate. He would stick his right leg out and could even touch the ground with his backside, though he still somehow managed to drop the ball in an instant and shoot a quality shot at second base, apparently whenever he wanted to. In short, watching him play was fun, but more than that, it was even impressive.

I admit that I am slightly biased in favor of “Sangy”. I was able to observe his entire career, and also his first season in Pittsburgh coincided with the beginning of my adolescence. Sanguillén was part of a wave of young players, including Al Oliver and Richie Hebner, among others, who helped make the Pirates one of the strongest teams in the entire world of baseball during the 1970s.

Manny was a vital part of that 1971 World Series champion team, and although he was only a part-time player on the 1979 champion team, he played a leading role in the second win against Baltimore, leading to victory with a run. winner in that Game 2.

That was no accident either. During the Pirates’ 1971 postseason, which includes an NLCS victory against the Giants, and the seven-game battle against the Baltimore Orioles in the World Series, Sanguillén left 15 of 44, while the following season , which ended with a Bob Moose wild pitch to a helpless Sanguillén in the NLCS deciding game against the Reds, was signed 5 of 16 with an HR and 2 RBI.

Kendall, meanwhile, wore the Pirates’ jacket while I lived 3,000 miles away, so I couldn’t follow his career as closely as Sanguillén’s. During his time with the team, from 1996 to 2004, Kendall never had a chance to show what he could do when they look dazzle the most, as the Pirates never finished above .500 and never actually won more. than 79 games in one season.

Obviously, Kendall was not to blame, and for this he was recognized for his individual performances, being chosen in the All-Star team on 3 occasions.

Both Sanguillén and Kendall had the misfortune to play in the National League while a future member of the Hall of Fame shared a position with them. Mike Piazza filled the initial catcher role for All-Star teams around the time Kendall played in Pittsburgh. At the same time, while Sanguillén played for the Pirates, it coincided in the same way in the best time of Johnny Bench. Piazza is high on the list of all-time catchers, perhaps in the top five, but Bench is even higher, at least in my view.

It could be argued so much that Sanguillén and Kendall are the best receivers in the history of the Pirates. All I know is that, with all due respect to Jacob Stallings and Luke Maille, any one of those former stars would represent a major improvement over the Pirates’ plans for the start of the 2020 season. As Ben Cherington and his team begin to lay the groundwork for the next stage of the franchise, it is up to them to keep their eyes peeled for the next Manny Sanguillén, or even someone who simply resembles him.